Si pensabas que Resident Evil era la única franquicia de zombis que tiene Capcom en su librería, estás equivocado. Dead Rising es un título aclamado por los jugadores y la prensa que ahora llega al Wii, para aprovechar el sistema de controles y la capacidad de funciones creativas que se pueden desprender al agitarlos. La historia se desenvuelve a través de los ojos de Frank West, un periodista que llega a un pueblo apartado de la cuidad en donde aparentemente nada ocurre, sin embargo, de pronto una serie de extrañas criaturas tipo zombi comienzan a aparecer por todo el lugar, orillan
do a que los sobrevivientes tomen todo lo que está a su alcance para defenderse.¡Atrapado en pleno Centro Comercial!
El intrépido periodista realmente necesita defenderse para sobrevivir a las múltiples manadas de no-muertos, claro, con dispararles con el flash de una cámara o amenazarlos con que saldrán en la portada de un tabloide no se detendrán, así que necesitarás armas... muchas armas... ¿Dónde conseguirlas? ¡Estás en un centro comercial! Quizá no tengan todo lo que necesites, pero de seguro en todas esas tiendas encontrarás algo para patearle el trasero a los invasores.
Si por alguna razón tus energías bajan, o tu estómago empieza a hacer ruidos extraños, ¡No hay problema! Date una vuelta por los restaurantes o por la comida rápida y darle gusto a tu paladar; así, con el estómago lleno, sorportarás otras corretizas y tendrás más energías para jugar béisbol con la cabeza de los mutados. El juego se divide en una serie de casos individuales, mismos que Frank debe completar para obtener información vital que le ayude a organizarel rompecabezas de secretos que están detrás de esta terrible epidemia. Además de los casos, te enfrentarás al dilema de decidir la prioridad de rescate de los residentes del Wilamette, quienes al igual que tú, no encontraron otro lugar más glamoroso para esconderse que el centro comercial. Tendrás la opción de darles RCP o rezar para que no se contaminen con el virus.

Un consejo, será una buena opción disparar duro y a la cabez; aunque ya no piensan, les dejarás un vacio inolvidable...


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